¿Isla o península? Medidas reales y cómo decidir según tu plano
La isla es el elemento más deseado de cualquier cocina y también el que más proyectos estropea cuando se fuerza. En los pisos del Eixample o de Gràcia, con cocinas alargadas y estrechas, meter una isla a toda costa suele significar renunciar a poder abrir dos cajones a la vez. La península, que tiene mucha peor prensa, resuelve el noventa por ciento de esos casos mejor. Estos son los números con los que trabajamos.
1. ¿Cuántos metros hacen falta para una isla?
Una isla está abierta por sus cuatro lados, así que necesita paso libre alrededor. La cifra que manejamos en el estudio es de 90 cm mínimo y 100-110 cm de holgura recomendada en cada lado por el que se circule. Ese margen no es capricho: por debajo de 90 cm, un cajón abierto bloquea el paso y una persona no puede cruzar por detrás de otra que esté cocinando. Traducido a superficie, una cocina por debajo de 15 m² rara vez admite una isla sin que el día a día se vuelva incómodo. Y si la isla lleva placa de cocción o fregadero, súmale la instalación: hay que llevar agua, desagüe y potencia hasta el centro de la estancia, lo que implica levantar el suelo o resolverlo con un falso techo.
2. ¿Cuándo es mejor una península?
La península está unida a la pared o a la línea de muebles por uno de sus lados, así que solo necesita paso libre por dos o tres. Eso la hace viable en cocinas rectangulares de tamaño medio donde la isla es imposible. Además hace algo que la isla no hace tan bien: separa sin cerrar. Es el recurso que usamos cuando el cliente quiere abrir la cocina al comedor pero necesita un límite físico claro entre la zona de cocinar y la de estar. En cocinas de entre 9 y 14 m², la península suele dar el mismo beneficio percibido que una isla, con la mitad de complicación de obra.
3. ¿Qué medidas debe tener la barra si vas a comer ahí?
Si la isla o la península van a hacer de mesa de diario, hay tres números que no negociamos. Ancho de vuelo del sobre: 30 cm mínimo para que quepan las rodillas, 35-40 cm si quieres comer cómodo. Ancho por comensal: 60 cm, para que dos personas no choquen los codos. Altura: 90-95 cm si mantienes el nivel de la encimera y usas taburetes altos, o 75 cm si prefieres bajar el sobre y usar sillas normales, algo que funciona muy bien cuando la cocina es también el comedor de diario. Meter cuatro taburetes en un vuelo de 25 cm es el error más habitual que nos toca corregir.
4. La pregunta que hacemos antes de dibujar nada
Antes de decidir isla o península, preguntamos cuántas personas cocinan a la vez. Si es siempre una, una península con buen almacenaje es más eficiente porque acorta los recorridos. Si sois dos cocinando en paralelo, o si recibís gente a menudo y queréis que la conversación siga mientras se prepara la cena, la isla justifica el espacio que se come. La distribución no se decide sobre el plano: se decide sobre cómo vivís la casa.
“Una isla que obliga a esquivarla cada día no es una isla: es un obstáculo caro.”
Tráenos tus medidas
Con el plano de tu cocina y diez minutos de conversación te decimos si tu espacio admite isla o si la península te va a dar mejor resultado. Lo verás en 3D antes de tomar ninguna decisión.
Autor
Sílvia Sala
Publicado
15 de julio de 2026
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